Si Oyereis Su Voz – Becksan Moreno

Si Oyereis Su Voz – Becksan Moreno

Repetidas ocasiones me había preguntado: ¿Por qué me sentía tan sola, aún cuando las personas afirmaban que Dios estaba conmigo?, ¿Por qué siendo hija de Dios tenía que sufrir?, ¿De qué manera sabría yo si hacía o no lo correcto?, cuestiones que quizás algún día nos hemos preguntado.

Sólo tenía 5 meses de haberme convertido a Dios, aún era una carrera corta pero de grandes bendiciones. No había sido algo fácil, habían existido momentos en los que quería volver atrás, quizás como una joven desesperada; no me sentía comprendida por mis padres, pensaba que estaba sola mas Dios estaba conmigo.

Meses habían transcurrido; muchas lágrimas habían rodado por mis mejillas pero mi súplica seguía siendo la misma. ¿Cómo podría yo saber si lo que pedía a Dios no estaba fuera de su voluntad?, ¿Cómo podía llorar demasiado por la misma petición?, ¿El derramar tantas lágrimas no significaba que estaba sufriendo más?, ¿A caso no tenía la fe suficiente para recibir de Dios lo que tanto anhelaba?

En el momento menos esperado, importantes personas se cruzaron en mi camino y me dieron las mejores lecciones de vida, enseñanzas que estoy segura, no olvidaré tan fácilmente.

Un día me encontraba totalmente deshecha y sin ganas de seguir adelante. Algo triste había sucedido y le dije a Dios que si aún oía mi voz, me concediera lo que tanto le había pedido. Más tarde, un joven a quien no conocía, me habló y dijo: “Dios te escucha, la pregunta es: ¿Escuchas tu a Dios?”, entonces se fue sin agregar más palabras. En realidad, ¿Había yo escuchado la voz de Dios antes? Muchas veces el orgullo nos impide reconocer nuestra necesidad de consejo; ¿Cómo podría escuchar a una persona desconocida? Las palabras de aquel joven, que parecían tan simples, habían quedado trabajando en mi mente y la respuesta era tan obvia. Yo quería que todo sucediera de la noche a la mañana, cuando podía perseverar en Dios.

Al pasar el tiempo, una persona más llegó a mi vida, escucharle no sería tan agradable pues nuestra naturaleza humana es que nuestras fantasías siempre se cumplan pero en este caso él me dijo: “Muchas veces las cosas que anhelamos no son las mismas que Dios tiene preparadas para nosotros”. Esta frase también dio vueltas y vueltas en mi cabeza. ¿De qué forma sabría yo cuál era la voluntad de Dios en mi vida?

Cierto día tuve un problema con mi padre, fue algo difícil que por un momento quise irme de casa. La famosa y mentirosa idea de que yo no valía nada estaba en mi mente a tal grado de sentirme una persona inútil. Sin embargo, hubo alguien que me recordó el valor tan grande que tengo como hija de Dios, pues ahora valgo la preciosa sangre de Cristo.

Aún recuerdo que aquella noche, me encontraba recostada en mi cama pensando en las ilusiones que tenía, especulaba sobre las diversas formas en que ansiaba Dios me usara, sin embargo ya había decidido dejar todos aquellos sueños. De pronto el fragmento de una melodía vino a mi sentido, para mí era algo extraño pues el grupo que cantaba esta canción ni siquiera era de mi agrado. La letra decía: “Pase lo que pase, la cosa es seguir adelante”. Esta ocasión pude comprender que este enunciado no era una casualidad, esta frase debería volverse una realidad en mi vida pues Dios nunca nos pone cargas que no podamos llevar, además, Él siempre nos ayuda pues Él sabe llegar en el momento preciso y de formas que a veces no entendemos.

En ocasiones, no sabemos que Dios espera que seamos generosos y compartamos de lo poco que tenemos para que así podamos recibir en abundancia. La intensidad con la que pedimos algo a Dios, debe ser la misma intensidad con la que le damos a Él, ya que la actitud con la que le demos, es la manera en que vamos a recibir; con esto no sólo me refiero a lo económico, sino también a lo espiritual.

Al fin he comprendido que no estoy sola pues Él ha prometido estar conmigo. (Mateo 28:20).

La vida del cristiano no sólo es miel sobre hojuelas. Si el No pecar fuera fácil, todos se salvarían de ir a un infierno mas nosotros sabemos que la salvación es por Gracia.

Hoy sé que por su Poder, yo he recibido poder y si le pido algo a Cristo en oración, creyéndole, puedo recibir lo que le pida, sólo debo esperar el tiempo de Dios para que Él cumpla su palabra en mi.

En todo esto, aprendí que Dios siempre tiene un propósito para nuestras vidas, y si a veces el enemigo nos pone obstáculos, es porque él sabe las maravillas que Dios puede hacer en nosotros, y eso obviamente no le agrada pues su misión es robar las almas además de matarlas y destruirlas espiritualmente.

Muchas veces ponemos los ojos en el mundo y nos preguntamos por qué a ellos siempre les va bien en todo si ni siquiera creen en Dios, pero no pensamos en que a ellos el enemigo no les pone trabas porque él ya ha cumplido su cometido en esas almas al matarlas espiritualmente.

He aprendido que Dios todo lo puede, supe de su amor hacia mi, jamás hubiese imaginado que el Dios Eterno pensara en mi. (Salmos 139).

No fue una simple casualidad el vivir momentos difíciles, todo esto me llevó hacia donde me encuentro ahora, sirviendo a mi Dios.

Hoy en día vivo agradecida con Dios pues una vida de bendiciones comienza con una vida agradecida y lo más importante que aprendí en esta lección fue que ahora, prefiero pasar una tempestad con Cristo a mi lado que descansar en templadas aguas sin Él.

Si hoy oyereis su voz, no endurezcáis vuestro corazón. (Salmos 95:7-8).

Becksan Moreno

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