De Las Tinieblas A Su Luz Admirable – Marcelo Gastelum
Testimonio de Cambio y Liberación
Por: Marcelo Gastelum – Evangelista
La Palabra de Dios nos enseña en 2 Timoteo 1:9 que fuimos llamados no por nuestras obras, sino desde el inicio de los tiempos, antes de la formación del mundo, y según el propósito que Dios tiene para nosotros.
Una Experiencia Personal
Hace un año, tuve una experiencia personal con Cristo… en la soledad de mi cuarto, en el encierro. Después de una serie de experiencias, clamé a Él (Salmo 40).
La Llamada al Mal
A la edad de 14 años, clamé a Satanás para que tomara posesión y control de mi vida. Nunca pensé en las consecuencias destructivas que eso acarrearía. En esos días estaba comenzando una vida de desenfreno:
- Heavy metal
- Rock pesado
- Drogas
- Ocultismo
Dios fue generoso conmigo y siempre estuvo dispuesto a darme la mano a pesar de mi rebeldía. Logré terminar una carrera como maestro de primaria, pero la etapa de mi juventud—desde los 14 hasta los 25 años—fue una estela destructiva.
Mis padres sufrieron un gran dolor, ya que no me detenía para introducir droga y drogarme en casa. También enfrenté los típicos pleitos de pandillas y las interminables borracheras con mis amigos, que a veces duraban varios días.
La Lucha Interna
Miraba llorar a mi madre y, en ocasiones, pensaba en dejar esa vida. Pero el pacto que había realizado con Satanás me lo impedía. Tenía ataduras muy grandes y toda empresa que intentaba realizar para mi bien (es decir, para un beneficio sano) terminaba mal.
La Enfermedad y el Encuentro con la Muerte
Así fue hasta los 25 años, cuando caí enfermo gravemente de abscesos hepáticos y me enfrenté a la muerte durante un mes completo. Estaba entubado por todo mi cuerpo, no hablaba, estaba sedado y tenía una gran abertura de 40 cm en mi vientre.
Durante esos días, tuve un sueño continuo en el que se aparecían tres personajes:
- Una mujer que decía que me amaba y quería que me fuera con ella.
- Un varón que decía ser su esposo, me amenazaba, me cortaba la piel con un arma y me profería palabras violentas.
- Un niño que llegaba ofreciéndome un vaso de agua, lo tomaba y él se iba.
Ahora comprendo que la mujer y el hombre representaban la muerte y Satanás, mientras que el niño era el Señor ofreciéndome del agua de la vida eterna.
La Liberación
Al salir del hospital, estuve tres años sin drogarme, pero, al pasar ese tiempo, terminé peor que antes. Fui internado en clínicas de rehabilitación mental, había perdido a mi familia y vagaba como un loco por las calles de mi pueblo, vendiendo drogas. Me había convertido en una lacra social.
Sin embargo, fue en una noche en que invoqué el nombre de Jesús y escuché Su voz que me decía: «¿A qué estás dispuesto?»
Hasta esa noche, fui liberado de tan mortal atadura. Con Su sangre fui lavado y, como dice la escritura en 2 Timoteo 1:9, hoy le sirvo como predicador evangelista con mucho amor y dedicación.
Misión en Cristo
Todos tenemos una misión en Cristo Jesús.
Dios los guarde.
Por: Marcelo Gastelum – Evangelista
Descubre más desde Sacia Tu Sed .com - Devocionales y Reflexiones Cristianas
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.


