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Busque El Poder Para Seguir Amando – Miriam Lima de Bravo

Mi Testimonio de Amor y Cambio

La Búsqueda del Poder Equivocado

Recuerdo una época de mi vida en la cual yo buscaba cargar mis baterías con el poder equivocado. Hoy voy a contarte parte de mi testimonio.

La Influencia de mi Padre

Miriam Lima de Bravo

Mi papá es un gran ser humano, lleno de muchas virtudes y talentos. Desde pequeña, recuerdo que no me hizo falta algo material. Él siempre se preocupó por proveernos todo lo necesario.

  • Nos dio buena educación en uno de los mejores colegios de esa época.
  • Nos brindó buena ropa y concedía algunos de nuestros caprichos y gustos.
  • Fue un hombre muy trabajador y preocupado por su familia.

Sin embargo, él creció con una carencia de amor y, por lo tanto, no podía dar algo que no tenía. Su carácter era muy duro. Se enojaba por todo y cualquier cosa era motivo para disgustarse y regañar. Este fue el ambiente en el que yo crecí. De niña no me afectaba tanto; aunque siempre fui testigo de pleitos y discusiones, tuve una niñez feliz. No todo era tan malo; había cosas buenas también.

La Adolescencia y la Falta de Cariño

Fue en la etapa de la adolescencia donde esta falta de amor y cariño por parte de mi papá se hizo notar. En ese entonces, no podía comprender de qué se trataba esa carencia en mi vida. Lo único que sabía era que algo me hacía falta, pero no sabía qué ni cómo encontrarlo.

Primer Amor

Así que cuando estaba en 2do. Básico, empecé a fijarme en un muchacho. A los pocos meses, me pidió que fuera su novia. Tenía apenas 14 años y no estaba preparada para una relación de este tipo, pero yo tenía un vacío en mi corazón y pensé que esta sería una buena manera de llenarlo. Cuando estaba con esta persona, me sentía bien; me gustaba que un hombre me abrazara y me dijera que me quería. De cierto modo, estaba recibiendo el afecto que mi papá nunca me dio.

La Búsqueda Continua

Con el tiempo, me invitaron a un grupo de jóvenes en la iglesia y acepté a Jesús en mi corazón. Muchas cosas cambiaron en mi vida; pude dejar la religión y el estilo de vida que el mundo me había enseñado. Sin embargo, seguí teniendo novios para llenar el vacío de mi corazón. A los 16 años, comencé una relación un tanto extraña con uno de mis mejores amigos. Después de un pleito, dejamos de hablarnos por más de un año. Finalmente, se reconciliaron, pero nuestra relación ya no fue de amistad, sino que éramos una especie de “amigos con derecho”. Esta relación me hizo mucho daño.

A los 18 años, apareció un nuevo personaje en mi vida, un hombre diferente a los demás, que me amaba de verdad. Pasé 9 meses con él y pensé que había encontrado lo que tanto necesitaba, a pesar de que durante ese tiempo mi relación con Dios era más cercana. Pero un día, él se fue de vacaciones y nunca más regresó.

La Transición Hacia Dios

Al finalizar mi etapa de colegiala, Dios usó esto para trabajar en mi vida. Después de graduarme, perdí el contacto con todos mis amigos y me quedé sola. En ese tiempo, pude buscar más de Dios y empecé a refugiarme en Él; mi vida comenzó a cambiar. Un año y medio después, conocí en el grupo de jóvenes de mi iglesia a quien hoy es mi esposo.

Fuimos amigos, luego novios y finalmente nos casamos. Aparentemente, mi vida tomaba el rumbo correcto. Sin embargo, los primeros años de matrimonio fueron muy difíciles. ¿Por qué? Porque el vacío de mi corazón aún seguía allí. Buscaba llenarlo con el amor de mi esposo y cada vez que esto no funcionaba, me frustraba, estallando en ira y colera hacia él.

La Revelación de Dios

Pasó mucho tiempo hasta que un día, orando desesperada por mi matrimonio, Dios me habló claramente y me dijo: «Lo estás amando más a él que a mí, y si no cambias esto, te lo voy a quitar». Estas palabras me dejaron paralizada.

Analicé mi vida y el amor que sentía por mi esposo, dándome cuenta de que, efectivamente, tenía puesta mi esperanza en él y no en Dios. Después de ese momento, decidí despojarme de esa carga y darle la oportunidad a Dios para llenar mi corazón con Su amor.

La Transformación Personal

Un día, decidí dejar de orar por mi esposo y comencé a pedir a Dios que me cambiara a mí. A partir de ese día, creo que incluso el semblante de mi rostro cambió. Dios empezó a obrar en mi vida; me dio de Su amor y ahora yo puedo amar también.

La Clave para Amar

Muchas veces no entendemos por qué nos cuesta tanto amar. Pensamos que no tenemos esa capacidad, y de hecho, así es. La clave es llenar nuestras vidas del amor de Dios y dejar de buscar en otros lugares lo que solo Él puede darnos.

¡Yo lo hice! Después de probar muchas maneras para sentirme amada y buscar ese amor en muchas personas, finalmente vi con claridad. Vi al hombre que fue capaz de dar Su vida por mí, haciendo el más grande sacrificio de todos los tiempos por amor a mí.

La Lección Aprendida

Me di cuenta que todo lo que sufrí fue innecesario. Él siempre estuvo allí, dispuesto a darme ese amor, y nunca es tarde para cargar nuestras baterías con el poder correcto.

Hoy puedo afirmar con certeza que Dios es más que suficiente para mí. No importan los problemas y las adversidades; es Dios y Su amor quien me sostiene. Nunca más me he sentido sola. Sé que Dios está siempre conmigo y ahora acudo a Él, encontrando siempre lo que necesito.

Mimi Lima

 


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