La formula Secreta Para El Matrimonio – Benjamin y Magaly Cano
Ministerio Verdes Pastos Para Tu Matrimonio
Benjamin y Magaly Cano
Por algunos años, mi esposo y yo hemos tenido el privilegio de aconsejar y orar por muchos matrimonios en situaciones difíciles. Muchas veces nos sentimos impotentes ante las preguntas sin respuesta. No entendíamos por qué las parejas se cansan, se aburren y de repente el vino dulce del matrimonio empieza a convertirse en vinagre. Aunque existen muchas maneras de abordar un matrimonio con problemas, la mayoría escoge la salida más fácil y quizás la más devastadora: el divorcio o la separación.
Un Ataque Fuerte
Hace algunos meses, tuvimos un ataque fuerte del enemigo que pudo ser fatal para nuestro matrimonio y ministerio. La palabra de Dios nos enseña que Satanás solamente viene a matar, robar y destruir (Juan 10:10). Sin embargo, resistí con valor y busqué con desesperación el rostro del Señor en oración, pidiéndole sabiduría para afrontar el problema.
Allí, postrada en su presencia, vino a mi corazón la palabra del Señor: “Toma el ejemplo de Sara.” Al leer la Palabra (Génesis 12:11-17 y 1ª de Pedro 3), entendí que había descuidado en muchas áreas a mi esposo porque pensaba que todo entre nosotros era perfecto, y yo era la esposa ideal. Los problemas eran para los matrimonios que ministrábamos, pero no para nosotros.
La Importancia del Respeto
La verdad es que las mujeres a veces tendemos a querer controlar las cosas. Aunque decimos que respetamos a nuestro esposo, con frecuencia no nos damos cuenta cuando nuestras palabras o acciones demuestran justo lo contrario.
El Espíritu Santo me trajo revelación en medio de esta tormenta sobre la fórmula secreta del matrimonio. La hemos leído muchas veces, pero la hemos ignorado. Esta se encuentra en:
Efesios 5:33
“En todo caso, cada uno de ustedes ame también a su esposa como a sí mismo, y que la esposa respete a su esposo.”
Dos palabras que tienen un profundo valor en el matrimonio: AMOR y RESPETO. El vocablo griego que se traduce por respeto en Efesios es Phobeo, que significa sobrecogimiento, respeto reverencial y veneración. ¡Se trata de que tengamos a nuestro esposo en gran estima!
Entendí que mi amor no era suficiente; mi esposo demandaba de mí respeto. Comprendí que tanto la armonía como la felicidad en el matrimonio no se basan únicamente en el amor. Una esposa necesita amor, y el esposo necesita respeto.
Sin amor, la esposa reacciona sin respeto, y sin respeto, el esposo reacciona sin amor, empezando de esta manera un ciclo negativo.
El Mandato a las Esposas
En 1ª de Pedro, Capítulo 3, el apóstol Pedro exhorta a las mujeres diciendo:
“Así mismo, esposas, sométanse a sus esposos, de modo que si algunos de ellos no creen en la palabra, puedan ser ganados más por el comportamiento de ustedes que por sus palabras, al observar su conducta íntegra y respetuosa.”
“Que la belleza de ustedes no sea la externa, que consiste en adornos tales como peinados ostentosos, joyas de oro y vestidos lujosos. Que su belleza sea más bien la incorruptible, la que procede de lo íntimo del corazón y consiste en un espíritu suave y apacible. Ésta sí que tiene mucho valor delante de Dios.”
La Conducta de las Santas Mujeres
Las mujeres de tiempos antiguos, que esperaban en Dios, se adornaban con la belleza interna, sumisas a sus esposos. Tal es el caso de Sara, quien obedecía a Abraham y lo llamaba “mi señor.”
Si yo te preguntara, ¿cuántas veces en la última semana le has dicho a tu esposo “mi amor, estoy orgullosa de ti”, “gracias por proveer para mis necesidades”, o “eres un padre maravilloso”, cuál sería tu respuesta?
Los hombres necesitan sentirse admirados y respetados. Una esposa que siempre critica o juzga a su esposo puede empujarlo a que se retraiga emocionalmente para autoprotegerse. Así, se convierte en poco amoroso cuando antes no era así. He escuchado a muchas mujeres decir:
“Ya no me ama” o “nunca me dice que me ama.”
El respeto es la clave para motivar a un esposo.
El Mandato a los Esposos
De igual manera, los esposos deben amar a sus esposas. La Palabra de Dios les aconseja:
“Vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil” (1ª Pedro 3:7).
“Así mismo, el esposo debe amar a su esposa como a su propio cuerpo. El que ama a su esposa se ama a sí mismo.” (Efesios 5:28-29)
Muchas esposas están anhelando sentirse amadas por sus maridos. Esa esperanza a veces se convierte en una esperanza postergada y olvidada porque lo único que encuentran es dureza e indiferencia de parte de ellos, lo cual hiere profundamente su corazón.
El esposo debe ganar el respeto de su esposa con amor. Hemos escuchado a muchos esposos decir:
“Pero si ella sabe que la amo, no tengo por qué decírselo.”
Sus actitudes e indiferencia demuestran lo contrario.
La Oración del Esposo
1ª de Pedro 3, en el verso 7, es claro en manifestar que Dios escucha únicamente al esposo que honra a su esposa. Cuando un esposo no honra a su esposa como vaso frágil, él no escucha sus oraciones. Dios no atiende al hombre que trata mal a su mujer, sino que le resiste.
Si el Señor le dio al hombre autoridad en el hogar, también le dio responsabilidad. Dios no escuchará a aquel que abusa de ese poder. El Señor resiste al esposo para quebrantar su corazón y hacerle darse cuenta que no hace bien.
Aquel que se endurece con su esposa, su corazón se endurecerá con Dios.
La Misión Sagrada del Matrimonio
La escritura dice que al principio, hombre y mujer los creó. Cuando una pareja vive solamente para sus propios fines egoístas, tarde o temprano llega a vivir sin sentido, lo cual conduce a la desilusión y al fracaso matrimonial.
El deseo de Dios es que vivamos el uno para el otro, sin egoísmos, como una sola carne. Dios nos dotó de muchas capacidades a ambos, hombres y mujeres, para cumplir con esta misión sagrada del matrimonio.
Mientras mi esposo y yo comenzamos a poner en práctica estos principios de la Palabra de Dios en nuestra relación, hemos visto un cambio sorprendente. Nos sentimos enamorados y disfrutamos mucho más el tiempo juntos.
Nuestra relación se vuelve tediosa y aburrida cuando no aplicamos la Palabra de Dios a nuestra vida.
Juan 15:9-10
“Si obedecen mis mandamientos, permanecerán en mi amor, así como yo he obedecido los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Les he dicho esto para que tengan mi alegría y así su alegría sea completa.”
Si aprendemos a obedecer y practicar las técnicas de Dios para el matrimonio, podemos aprender a amar y respetar de manera incondicional a nuestro cónyuge. Ningún matrimonio experimentará un nivel alto de intimidad a menos que esté unido a Dios.
Ministerio Verdes Pastos para tu Matrimonio
Benjamín y Magaly Cano
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