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Brenda Kunemman - cashluna.org/mujeres2008
Doce es el número del Reino, significa “completo”. El Espíritu Santo usa familias para completar el Reino de Dios. No podemos tener Reino sin familias sólidas. El Señor habló otra cosa a mi corazón: “Hazles saber que voy a liberar algo profético sobre sus vidas hoy”.
Antes de venir a esta reunión, Dios escuchó todas las oraciones que han sido hechas. El vino sobre este auditórium y vio su fe. Muchas de ustedes son como Raab. Josue 2, ella era una prostituta, se sentía menos que digna. Algunas de ustedes están sentadas aquí hoy y piensan: “Yo como mamá, como esposa, me siento menos que adecuada. Siento que no estoy desempeñando un buen papel como esposa, siento que soy un fracaso como madre”, y estás luchando por tu maternidad en esta mañana. Diles que aunque se sientan inadecuadas como Raab, Dios hizo por ella, por la fe que tenía.
El Espíritu Santo les está motivando y diciendo que Dios ha visto fe en este lugar. Y porque tienen fe y vienen con un corazón hambriento, y tienen el deseo de crecer en tu familia y porque tu corazón es para construir una familia del Reino, Dios dice: “De la misma forma que defendí a Raab y el ataque no vino sobre su casa, de la misma forma, te defenderé a ti esta mañana.
¿Recuerdan que ella se puso un listón rojo? Esa era la señal de la sangre. Algunas están aquí esta mañana porque han venido a levantar el estándar en cuanto a Dios en sus familias, y así como en la familia de Raab, Dios hará una familia para ti. Y te digo por el Espíritu Santo, que Dios va a salvar a tus hijos, los matrimonios rotos, tu familia y Dios dice: “eso es lo que el enemigo ha tratado de destruir, yo lo voy a guardar con vida”.
Hebreos 11:7 Les voy a mostrar algunos principios de la Biblia sobre cómo profetizar sobre sus familias. Amo las familias, ahí está el latir de mi corazón; no le puedes hablar a una mujer, y no hablar de familias, porque donde hay familias, hay niños. Y donde hay mujeres, hay esposos. No pueden hablarles a mujeres y no hablar a familias, porque ahí está su corazón. Les voy a enseñar cómo traer la unción profética dentro de su hogar.
Algunas de ustedes saben que Dios las va a bendecir, pero no saben qué traerá el mañana. Noé con temor preparó el arca en que su casa se salvara. En otras palabras, él se preparó antes que viniera la tormenta. Preparó el arreglar las cosas y tenerlas listas porque sabía que había un ataque que iba a venir. Este fin de semana vamos a preparar un arca en el espíritu. Vamos a ser unas esposas maravillosas y sus esposos van a estar muy emocionados; se van a transformar en mamás dulces. Cuando tuve a mis primeros hijos, pensé: “No sabía que eso podía ser tan sucio”. Noé preparó un arca para la salvación de su casa, sabía que había un trabajo importante que hacer. Así que no es opcional el tener las habilidades para ser la esposa o madre que quieren ser. Les voy a dar tres principios esta mañana para traer la unción profética a tu familia. Porque si eres una mujer profética, sabes cómo mantenerte en fe aún las cosas no vayan bien. Profético no quiere decir religioso. Las mujeres proféticas saben cómo ser mujeres de fe, no gritan aunque estén realmente enojadas. Ellas escuchan a Dios y lo obedecen. Si quieres ser una mujer profética en tu familia, tienes que profetizar a tu casa en oración. No es difícil, no es tan profundo, no es una ciencia complicada, se llama oración. La primera forma de profetizar a tu familia es la oración.
Hablo de depender del Espíritu de la oración. Muchas veces, la gente hace de todo menos orar. Antes de casarme, estaba convencida de ser la cristiana perfecta. Después de casarme, pensé que estaba poseída. Estoy completamente convencida que las familias son la forma en que Dios forma carácter en tu vida. Pensé que estaba loca cuando tuve niños. Creí que estaba perfecta hasta que vino alguien y me retó. Viene tu esposo a exponer esos demonios que llevas dentro. Un mes después de estar casada, pensé: “Necesito que me liberen”. Estoy convencida que las familias son la forma de Dios para demostrarnos quiénes somos realmente. Y muchas veces, cuando vamos por pruebas en nuestro matrimonio, lo último que queremos son personas de oración. Es mucho más fácil ser una persona en la carne, enojarse; es más divertido compartir mi opinión. Lo más duro de hacer en esos momentos de prueba, lo más difícil es ir al aposento. A veces querrías conseguir un manual de autoayuda, y no es nada malo. Pero sustituimos esas cosas por la oración. Preferimos que alguien más de la iglesia haga las oraciones. Si estás teniendo problemas en tu matrimonio, vuelve a la oración. Pero no ores porque Dios lo cambié a él, sino a ti. No nos gusta que nos digan que tenemos que cambiar y entonces, buscamos sustitutos.
En II Reyes 4, encontramos la historia de Eliseo. Les voy a contar la historia. Eliseo vino y profetizó a la sulamita y después, ella dio a luz. Pero meses después, encontramos que ese pequeño niño enfermo y murió. Algo vino a abortar el destino de su familia. Y hay algunos espíritus que quieren abortar el espíritu de tu familia. El quiere dividir su relación con tu esposo, tus hijos, quiere destruir lo que Dios te promete que será una bendición. Nunca le permitas al diablo decir que tu familia no es una bendición. Tu esposo e hijos deberían de ser la prioridad número uno en tu corazón. Este niño acababa de morir y la mujer fue corriendo al profeta de Dios, y él la vio venir acercarse a la distancia, sabía que algo no andaba bien con ella. Cuando ella se acercó, le preguntó si todo estaba bien. El profeta no tenía la Palabra de Dios. Y algunas de nosotras estamos como Eliseo en este momento, algunas saben que hay cosas que no están bien en tu matrimonio, pero no saben cómo arreglarlas. Han tratado consejería, y ésta puede ayudar. Han tratado de sentarse y hablarlo con su esposo. Pero les voy a dar un consejo: No ahoguen a sus esposos en charlas. El será un hombre más feliz. A las mujeres les fascina discutir de todos sus problemas, y cuando él te ve venir ellos no quisiera escuchar. Las relaciones son muy complicadas, y puedes hablar acerca de sus problemas desde ahorita hasta el rapto. Y a veces, entre más abren “esa lata”, las cosas se ponen peor. Empiezan a decir cosas que nunca debieron decir.
Yo he estado en el ministerio muchos años y he visto suceder esto muchas veces. La gente pasa horas tratando de hablar con sus esposos y solucionar el problema, y en medio de eso, alguien se enoja. Y empiezan los desacuerdos. Mi esposo y yo hemos estado felizmente casados por casi 20 años. Nos llevamos tan bien como la jalea y la mantequilla de maní. Pero les estoy diciendo que después de 20 años, es mejor profetizar sobre tu matrimonio, que tener una larga charla.
Imagina si hubieras tomado esos momentos difíciles en tu vida y los hubieras llevado a oración, qué hubiera sucedido? Esta mujer sabía que algo andaba mal, pero no oraba. Verso 29. La Biblia dice que le dio a su siervo y a los que trabajaban con él. Envió a su siervo y un bastón, eso es símbolo de corrección. El profeta envió el bastón de corrección. Debido a que no oramos por nuestro esposo, sino queremos corregirlo, no vemos la bendición que Dios tiene preparada. No estamos viendo la bendición que Dios tiene porque preferimos decirle lo que tiene que cambiar. Es más difícil ir a oración y ver lo que nosotras tenemos que cambiar, y dejar que el Espíritu Santo nos cambie. A mí me fascina levantar ese bastón, soy una mujer de carácter. Recuerdo que recién casados, a mi esposo le gustaba dejarla encima del lavamanos la pasta de dientes; a mí me gustaba en el gabinete. Y pasábamos cambiándola de lugar; como a la tercera vez, dije: “Ponla otra vez en el lavamanos”. Y le pregunté muy amablemente, si era necesario que la dejara ahí. El dijo que sí, porque ahí la podía encontrar. Es asombroso lo que el diablo puede usar para dividir tu matrimonio.
Si pasas menos tiempo con ese cetro en tu boca, y más tiempo en oración, verías la voluntad que yo tengo para ustedes. Después de 20 años de matrimonio, estamos más unidos que antes. Pero nunca vino por un sustituto, sino porque nos arrodillamos en el espíritu. Imponíamos manos el uno sobre el otro, profetizábamos el uno sobre el otro, orábamos en lenguas juntos. Yo entraba a mi aposento y oraba por él: “Dios, bendice su vida, unge su ministerio, úsalo para tu gloria; oro que sea el tipo de padre que está en su corazón ser”. Tenemos un matrimonio fuerte y sólido porque somos personas de oración. Hay muchas personas que se les hace difícil esto porque dicen: “Pastora, usted no entiende mi problema, no tiene idea; tú tienes un matrimonio perfecto”. Está más allá de la oración. Pero descubrí algo acerca de mí, Dios sabe que podemos pasar todo el día tratando de entender cómo piensan los hombres. Y mi esposo, definitivamente, no quiere saber cómo piensan las mujeres, imposible. Ni siquiera nosotras nos entendemos a nosotras mismas, pero si está embarazada. No nos podemos entendernos a nosotras mismas, mucho menos a nuestros esposos, así que Dios dio una manera divina que va más allá de tratar de entender todos los detalles. Podemos discutir toda la noche y sólo resultar cansados. Podemos hacerlo de la forma del Espíritu Santo, en lenguas, y orar hasta que la bendición de Dios venga sobre tu relación.
¿Y saben lo que descubrí cuando voy a orar? Que el problema no es tanto como yo lo pensaba, Dios va a cambiarte a ti. Y despiertas un día diciendo: “Espíritu Santo, perdona por actuar como lo hacía”. Cuando te das cuenta que necesitas cambiar y no que no tenías que hablar por oras sin dormir, ni era necesario gastar mucho dinero en consejería, ni llamar a gente a mitad de la noche para que ore por tu crisis. De repente, cuando entraste en oración, Dios sobrepasó tu entendimiento y la presencia del Espíritu Santo viene en medio de tu relación. A mí me gusta llamarlo “matrimonio sobrenatural”. La manera que profetizas la bendición de Dios en tu familia, es cómo oras. Tal vez, algunas dicen que su esposo no ora mucho, pero eso no quiere decir que tú no lo hagas. No tienes que caminar frente a él y ser irritante, puedes ir a tu cuarto y postrarte. Escuché una historia acerca de una mujer que le estaba creyendo a Dios por su esposo, y él estaba adorando demonios, pero esta mujer oraba todos los días, y clamaba por la salvación de su esposo. Iba a su lugar secreto y decía: “Te pido que el Espíritu Santo descienda sobre su vida”. Vino un día en el que ella entró a ese lugar secreto y fue encontrada por un demonio, esos demonios que habían estado en su casa porque su esposo adoraba al diablo, pero esa mujer estaba llena del Espíritu Santo. El demonio la confrontó, la tomó de la blusa y la tiró. Ella le dijo: “En el nombre de Jesús, me bajas”. El demonio le dijo que su esposo nunca serviría a Dios. Pero ella le hablo claro, que eso no pasaría, que su esposo le serviría porque ella tenía el poder el Espíritu Santo. Y debido a las oraciones de esta mujer en una situación que lucía imposible, su esposo es salvo y está en el ministerio hoy. ¿Qué pasaría si empezáramos a confiar en el poder de Dios? ¿Qué pasaría si en oración profetizamos la bendición? Dios hará algo, porque el espíritu de oración va a romper con todo.
Debemos tomar la decisión de en vez de ser como Eliseo, que enviaba el cetro, postrarnos y orar. No siempre vamos a poder enviar un sustituto. Date cuenta cómo es siempre enviado un siervo. Tú puedes tomar a un amigo que ore porque tu familia, pero llegará el momento en que no podrás depender de la unción de alguien más. Si quieres ser la esposa y madre que Dios quiere, tienes que desarrollar tu propia unción. El hijo de esa mujer hubiera permanecido muerto, a menos que Eliseo hubiera decidido ir. Es maravilloso pedir oración a la iglesia, pero eso es enviar a alguien más. Es maravilloso utilizar todos los recursos, pero si realmente quieres llevar a tu familia a donde Dios quiere que esté, tendrás que ir tú. Ese niño no resucitó hasta que Eliseo fue al cuarto de oración.
En el capítulo 4:32 dice que Eliseo entró al cuarto y oró. Tenemos problemas y no sabemos cómo criar a nuestros hijos, necesitamos sabiduría. Tal vez están pasando un momento difícil con la obediencia. Recuerdo que cuando mis hijos estaban pequeños, había momentos en que sentía que tenía que disciplinarlos todos los días. ¿Sabes que todos los papás pasamos por eso? Recuerdo cuando tuvimos a nuestro primer hijo, regresas del hospital, tomas algunas fotos, y “el libro” dice que se despiertan en la noche, así que les das de comer y los acuestas, y los esposos se regresan a la cama. No dormimos por seis semanas. Mi esposo se levantó y decía: “No aguanto el dolor de cabeza, a este bebé no le gusta su cuna, gasté tanto en la cama que no quiso usar”. Esto no estaba en “el libro”. Así que la familia te va a retar. Es Dios utilizando tu familia para sacar a luz lo que está muy dentro de tu corazón. Y el matrimonio y los niños lo van a revelar por el Espíritu Santo. Si no eres una mujer del espíritu, no importa qué tan dulce sea tu esposo e hijos, harás cosas en la carne. Si no aprendes cómo ser una mujer que ora, no aprenderás cómo vivir por encima de las cosas de este mundo. Dios tiene este método sobrenatural, llamado “el espíritu que va más allá de la carne”. Y es mucho mejor gobernar la vida en el espíritu, que tratar de arreglar todo en la carne. Necesitamos hacer cosas en lo natural, trabajar duro, pero necesitamos al Espíritu Santo. Si a tu matrimonio y tus hijos les hace falta tu oración, te vas a encontrar viviendo una vida de segunda, pero cuando Eliseo entró a ese cuarto y oró, el espíritu de Dios vino sobre ese pequeño niño y lo que otras cosas no lograron, el poder de Dios vino sobre ese niño y la Biblia dice que resucitó. Algunas de ustedes por el espíritu, sus matrimonios se van a despertar a la presencia de Dios en esta mañana. Algunas de ustedes que no crecieron con un buen ejemplo, y ahora se encuentra haciendo lo mismo, te quiero decir que hay algo más alto que se llama “el poder sobrenatural de Dios”. Si pasas tiempo en oración para tu familia, si envías lo profético en oración, Dios en el espíritu te va a enseñar a ser la mejor esposa que puedes ser, te va a entrenar para que seas una mamá de Dios, organizada, que ama a sus hijos, Dios te lo puede enseñar por el poder del espíritu.
Quiero ministrar unas cuantas cosas que el Espíritu Santo ha puesto en mi corazón.
Brenda Kunemman - cashluna.org/mujeres2008
Enviado el jueves, 21 de agosto a las 14:51:55 por bravo
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